Los niños nacen hoy rodeados de tecnología: saben usarla pero no cómo funciona realmente. Nuestro objetivo era crear una herramienta que facilitara un primer acercamiento al software y el hardware de forma abierta y divertida.

Año

2015

Categoría

Robótica

Premio

Mejor Juguete Conectado
Premio Actualidad Económica

Una estética sencilla y
una mecánica compleja

Para entender la electrónica, el niño tenía que poder acceder e interactuar con ella. La cabeza de Zowi se concibió como dos piezas que se unían y separaban fácilmente, sujetas por solo por dos tornillos. Pero ese diseño aparentemente sencillo conllevaba un reto a nivel mecánico porque obligaba a ensamblar todos los componentes en la pieza inferior. De lo contrario, el niño tendría que desmontar toda la electrónica al retirar la pieza superior y esa opción era inviable.
Diseño de producto

Usabilidad para los más pequeños

Crear un producto infantil supuso un cambio de paradigma para los equipos de UX/UI y software, que tuvieron que ponerse en la piel del niño como usuario. Su primera decisión fue volcar el control de Zowi en la aplicación móvil y no el hardware: una vez encendido el robot, la magia estaba en la app.
Diseño de producto
Las sesiones de user testing fueron decisivas para diseñar la aplicación. Mostraron que, en un ambiente de juego, los más pequeños apoyaban los dispositivos móviles en el suelo o en su regazo porque parte de su atención estaba en Zowi. A partir de esta observación, se concibió la experiencia de uso de la app y del robot como un todo y se optó por una interfaz horizontal que se adaptaba a smartphones y tablets.

Creando un puente entre Arduino y Android

A nivel de software, el mayor desafío fue desarrollar el módulo de comunicación entre la placa arduino de Zowi y el dispositivo Android. La comunicación debía ser bidireccional, en tiempo real y sin lags, para que la diversión del niño se mantuviera constante.
Diseño de producto
Además, el módulo debía ser capaz de reprogramar la placa con nuevos programas que cubriesen las funcionalidades desbloqueadas. Para ello se diseñó un protocolo ad hoc que soportaba la definición de los diferentes movimientos y con el que, más tarde, se pudo integrar a Zowi en Bitbloq (una herramienta de programación por bloques sencilla e intuitiva también desarrollada en BQ).

Gamificación: aprender jugando

Otra de las claves fue incluir técnicas de gamificación para motivar al niño a seguir aprendiendo desde una perspectiva de juego. La app se desarrolló de manera modular para que fuera desbloqueando nuevos contenidos que se apoyaban educativamente en los anteriores y que le permitían jugar con más opciones y funcionalidades del robot.
Diseño de producto
Así nacía Zowi, un robot que enseñaba programación y robótica a los más pequeños mediante un entorno gamificado y, a día de hoy, sigue siendo un referente en el sector de los smartoys.
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